martes, 13 de marzo de 2012

Corrupción en calumnia y difamación.

Los hombres que no amaban a las mujeres es el primero de los libros que componen la trilogía Millenium. Es obra de Stieg Larsson, y fueron publicados al poco tiempo de su fallecimiento.


En este libro el autor nos presenta a Mikael Blomkvist, un periodista de investigación que funda junto a su amante la revista Millenium. En ella se dedican a destapar trapos sucios y casos de corrupción en el mundo de la política y las finanzas, hasta que Mikael es acusado por calumnia y difamación por parte de un gran empresario, Hans-Erik Wennerström. La información para sacar a la luz sus negocios sucios se la facilitó un viejo amigo, y por supuesto no podía revelar su fuente. Tras el juicio, Mikael fue condenado a tres meses de prisión y ciento cincuenta mil coronas de indemnización por daños y perjuicios. Sin embargo, aun conociendo la sentencia, siguió manteniendo sus ideas sobre el empresario que acababa de mandarle a prisión.

Lamentablemente, casos de corrupción los hay todos los días y en todas partes, y el desmantelarlos es algo realmente difícil. En numerosas ocasiones, estos fraudes saltan a la vista, y si no, ¿Cómo alguien que ha tenido siempre un sueldo similar al de la media del resto de ciudadanos, consigue un puesto en política, por ejemplo, y de la noche a la mañana se nutre de bienes inmuebles de lujo y caprichos? Ocurre delante de nuestras narices, pero nadie tiene las pruebas consistentes para denunciar los hechos. Un periodista que intente mostrarle al resto del mundo un escándalo pone en juego no solo su vida sino también la de quien le rodea.
Por otro lado, difamación y calumnia son delitos en la profesión periodística. Ser acusado de ello puede envolverte en un serio problema, sin embargo hay que diferenciarlas bien. La difamación se trata de la transmisión de información falsa acerca de una persona con ánimo de dañar su honor, mientras que la calumnia es la imputación falsa a una persona aun sabiendo que es un hecho falso. No creo que una persona que arriesgue tanto de su vida para destapar algo que considera injusto según toda la información recaudada lo haga a sabiendas de que es un hecho falso. Aun así, si un periodista no posee las fuentes necesarias es recomendable hacer una mejor investigación antes de publicar cualquier cosa.

Otros principios
Cristina Barba Martínez (@Criskat9)

martes, 6 de marzo de 2012

Periodismo de investigación ¿nutrido de fuentes fidedignas?

La puesta en escena del daño  que se le puede hacer a un periodista con una reputación intachable hasta el momento, acusado de informaciones difamatorias a una importante empresa. Uno de los puntos que me llaman la atención es el escaso compromiso de los demás profesionales de los medios de rastrear esa información, primando el descalificar a un colega de profesión. La competencia siempre ha existido, pero ¿prima sobre la información verídica? En este caso sí, lo importante es desprestigiar a Mickel. Son los periodistas los encargados de desmantelar este tipo de corrupciones políticas; sin embargo si la información que se investiga es perjudicial para algunos de los poderosos empresarios y empresas todo se complica. La lectura es un claro manifiesto de lo complicado que puede resultar a los periodistas el enfrentarse a según qué temas. Es muy llamativo que en sólo una ocasión se exponga por un lado, la carrera exitosa de Mickel, y por otro lado la trayectoria profesional que “indica que era un reportero muy prudente”, acompañando sus investigaciones de documentación sólida.
El hecho de que Salander sea la única que construya otra realidad que la obvia y especule con la sentencia judicial, deja entrever las incógnitas que plantea la denuncia de difamación. La duda que comienza a existir en el caso Wennerström, sobre las difamaciones del periodista  Mikael Bolmkvist comienza a plantear la honestidad de la empresa en otras ocasiones. También es importante añadir que la importancia de las fuentes y las consecuencias que éstas te pueden ocasionar. Como conclusión de estas primeras 90 páginas del libro Los hombres que no amaban a las mujeres, resaltaría lo importante que es la información y lo difícil que es llevar a cabo este tipo de trabajos. Dónde lo que prima son los intereses económicos y sociales de algunas personas, que están por encima de la investigación para esclarecer la verdad del asunto. Cuando jugamos con enfrentarnos al poder y el dinero, para esclarecer un hecho que puede resultar perjudicial para especuladores, los problemas comienzan a aflorar. Empresarios que se enriquecen a consta de mercados y políticas que se lo permiten. Inversores que a través de divisas, inmuebles, negocios con los que ganar dinero de forma rápida, sin ningún tipo de ética, ni conciencia social. Todo un entramado de influencias: juntas directivas de empresas, bancos y el gobierno aceptando situaciones similares.
No está tan lejos de la realidad en la que hoy día vivimos. Multimillonarios que montan tramas para lucrarse, en su mayoría pertenecientes a las élites de las finanzas. Temas de corrupciones políticas que están a la orden del día, hilos que conectan empresas y cargos públicos. ¿Somos conscientes de lo que sucede en nuestro país, en nuestro mundo? Historias que nunca saldrán a la luz, nunca llegaremos a conocer porque hay a quién le interesa que sea así. Podemos recordar muchos casos de este tipo: imputados que resultan ser absueltos, tráfico de influencias, facturas sin justificas…muchas cuestiones similares, inundan nuestra prensa y medios de comunicación diariamente. La tarea principal de un periodista de investigación es desmantelar y demostrar que algunos se enriquezcan de  los contribuyentes y negocios fraudulentos. Incluso a empresas como Milton Security con dedicación a investigaciones de este tipo, la presión, las influencias…le hacen en un principio pensar y  mermarse ante estos asuntos. La información debe ser tranparente, fluida, concreta… Es un derecho que las personas debemos exigir y valorar como se merece. En una sociedad democrática el derecho de informar y ser informado es uno de los principios fundamentales que se deben respetar.




Alba Martínez Quintero. (@albabarambio)

lunes, 27 de febrero de 2012

La vida, puro espectáculo.


La cortina de humo es una película que muestra de un modo excesivo el poder que pueden llegar a tener los medios de comunicación. El argumento de esta historia es cómo para ocultar un escándalo del presidente a pocos días de las elecciones, se monta una guerra ficticia. 
El presidente es acusado de abusar de una joven universitaria, y a sus asesores no se les ocurre otra cosa para que la noticia pase desapercibida que crear una guerra en Albania. Para apoyar los hechos graban imágenes en un plató utilizando el croma y a una actriz, e incluso inventan un soldado que llega a convertirse en héroe tras estar secuestrado y morir en esta guerra. Lo tienen todo bajo control.


La película genera en cierto modo, miedo. ¿De verdad vivimos en un mundo tan ficticio? ¿Pueden con esa facilidad crear una guerra de la noche a la mañana? Lo cierto es que los medios de comunicación son seguidos por todos los ciudadanos en masa. Lo que sabemos, es gracias a ellos, así que si queremos estar informados, no nos queda más opción que creer lo que nos muestran. El papel de los medios de comunicación es importantísimo y un bien del que nadie querría prescindir. El problema llega cuando éstos medios son controlados por gobiernos u altos cargos que juegan con la información a favor de sus intereses. Es entonces cuando nos venden una imagen imparcial de la realidad que nosotros generalmente creemos y aceptamos. Incluso nuestras ideas se forman según lo visto y escuchado en medios de comunicación, y nuestra cultura de la actualidad proviene de la información que estos medios nos proporcionan. Nos muestran la información como si de propaganda se tratara, y nosotros mordemos el anzuelo.
Entonces, ¿hay algún modo de escapar de esta manipulación? Lo cierto es que no, ya que si un hecho no lo hemos visto en televisión, ni escuchado o leído en radio o prensa, es que no sucedió para nosotros. ¿Cómo si no vamos a saberlo? Así que siempre seremos dependientes de los medios y únicamente conoceremos la realidad que los que mueven las cuerdas ahí arriba nos transmitan.
Y cabe mencionar también aquí a los periodistas. ¿En qué se han convertido? ¿Son informadores o manipuladores? El periodismo es un pilar fundamental de la democracia para que todos los ciudadanos estén al tanto de lo que está ocurriendo, pero la profesión periodística se ve degradada por este control social. ¿Cómo vamos a fiarnos si cada medio actúa bajo los intereses de una línea ideológica? Ni siquiera los periodistas pueden ser objetivos a la hora de informar ya que deben cumplir con esa línea editorial del medio en el que trabajan, coincidan o no con ella.

En conclusión vivimos en un mundo en el que los medios de comunicación juegan un papel importantísimo, y más aún los gobiernos y las grandes empresas, que son los que mayoritariamente le dan vida a estos medios. La dependencia entre medios-empresas siempre estará ahí y mientras esto ocurra las informaciones estarán desviadas hacia ciertos intereses. Saben a quién van destinados los mensajes, cómo posiblemente reaccionará la audiencia, y sobre todo, saben cómo ganársela.


Otros principios.
Cristina Barba Martínez (@Criskat9)

miércoles, 22 de febrero de 2012

¿Y si todo lo que conocemos no fueran más que cortinas de humo?

“Con frecuencia tenemos la impresión de que los políticos hablan para los periodistas y éstos escriben para los políticos”. Esta frase de María José Candel resume a la perfección la permanente correspondencia entre el poder político y el periodismo. Y además, es un buen punto de partida para realizar un análisis sobre la película La Cortina de Humo. 

Bajo la dirección de Barry Levinson, este film del año 1997 refleja los entresijos del poder y su relación con los medios. La acción se centra en las artimañas del equipo de gobierno estadounidense para hacer frente a un escándalo que perjudica al presidente. A pocas semanas de las Elecciones Generales, la reelección de éste se complica por una acusación de abusos sexuales. El despacho oval está en juego y no hay tiempo que perder, por lo que el gabinete presidencial decide inventar una historia que oculte el affaire. Para ello contratan a Conrad Bread (Robert de Niro), experto en comunicación política. Éste propone crear un conflicto ficticio con Albania que desvíe la atención de la opinión pública. Pero Winifred Ames (Anne Heche), asesora del presidente, no las tiene todas consigo...

-        ¿Por qué Albania?
-        ¿Y por qué no? ¿Qué sabemos de ellos?
-        Casi nada.
-        Exactamente. Parecen sospechosos. ¿A quién conoces tú de Albania? ¿Qué sabes de los albaneses? ¿Quién se fía de ellos?
-        Sí, pero Albania no nos ha hecho nunca nada.
-        ¿Y han hecho algo por nosotros?

En este caso, la estrategia consiste en jugar con el desconocimiento de la ciudadanía y el temor que ocasiona una guerra. Sin embargo, éste no es un recurso novedoso. A lo largo de la historia, muchos gobiernos han legitimado todo tipo de dudosas actividades apoyándose en conflictos reales o ficticios. La guerra contra el terrorismo ha sido el pretexto utilizado para emprender acciones opresivas que facilitan el control de la población. Ese letargo y sumisión es precisamente lo que interesa a los poderosos ya que una sociedad pasiva es menos peligrosa para su continuidad en lo más alto. Ésta es la teoría que Armand Mattelart apunta en su libro Un mundo vigilado. Uno de los ejemplos que el autor belga señala es el aumento de la seguridad a nivel mundial desde los atentados del 11 de septiembre. Con la excusa de proteger a la población, se han coartado libertades civiles y se han introducido mecanismos de control en aeropuertos y otros lugares de tránsito público. La paradoja reside en que la sociedad ha aplaudido algunas de estas decisiones, ajena a los intereses políticos o económicos que hay detrás.

En este cruel escenario, los gobiernos también han contado con el beneplácito general de los medios de comunicación. Conscientes de su influencia, éstos han sido utilizados como herramientas para apuntalar los discursos oficiales. “Los medios se comportan como actores políticos que influencian las culturas políticas de los ciudadanos a través del diario consumo de noticieros y periódicos, representando intereses económicos o negociando con el Estado la cobertura de las demandas sociales” (Macassi, 2002)

Por otro lado, también es interesante analizar la figura de Stanley Motts (Dustin Hoffman), excéntrico productor de Hollywood que materializa la cortina de humo. Para lograr la adhesión de la audiencia, Motts apuesta por utilizar diferentes recursos
con una fuerte carga emocional. Mediante lemas simples (Coraje, mamá) y sintonías pegadizas, la ciudadanía es invitada a movilizarse a favor de la guerra. Finalmente, el absurdo general desemboca en la invención de un héroe, el general Schumann. La versión oficial es que fue atrapado por los albaneses pero en realidad es sólo un recluso acusado de violación. La situación acaba volviéndose en contra de Motts, Brean y compañía ya que Schumann es asesinado cuando intenta abusar de una mujer. Aún así, su féretro es recibido con los mismos honores que se dispensa a un verdadero héroe. Esto nos remite a la obra de Dayan y Katz sobre las tramas típicas de los acontecimientos mediáticos: conquista, competición y coronación. A pesar de que Schumann haya muerto, su labor en la guerra se reconoce como una gran gesta. Además, la magnitud de su funeral lo glorifica definitivamente como alguien digno de recordar y admirar.

El hecho de que un delincuente acabe convertido en un héroe da buena cuenta del potencial de los gobiernos y los media para crear realidades. Y precisamente, es esto lo que la película pretende poner de manifiesto y criticar. Teniendo en cuenta que gobernantes y periodistas están en el mismo bando, ¿a quién o qué podemos creer? ¿No será todo lo que conocemos una cortina de humo que oculta acontecimientos mucho más trascendentales? Esta película nos recuerda que aquello que transmiten los medios de comunicación es sólo una selección de todo lo que ocurre. Es decir, cuando hablamos de discursos públicos, hay que “atender tanto a lo que vinculan -los significados, valores, emociones o discursos que asocian a una dada cuestión-, como a lo que bloquean.” (Cristina Peñamarín, 2002). Y sobre todo, debemos tener en cuenta que hoy en día, la manipulación de las mentes es una forma de poder mucho más efectiva que el dominio mediante la fuerza.




Pilar Piqueras Corchano (@Karusa26)



Comunicación Política en estado puro

La película enfoca la estrategia utilizada por los asesores del 
presidente de los Estados Unidos, que a sólo once días de las 
elecciones para las que es candidato a la reelección, se le acusa de acoso sexual a una visitante de la Casa Blanca, lo que crea un efecto negativo en los votantes.  La historia desarrolla acontecimientos extravagantes, está cargada de humor negro, condimentada con parodia, exageración y cinismo. Características que envuelven el argumento y dan forma a la “cortina de humo”. Evidencia la política americana, el patriotismo descerebrado y la cultura norteamericana a merced de los medios de comunicación. La preferencia de eslóganes ante las ideas, la necesidad de héroes, la primicia de las imágenes ante los hechos y el espectáculo por encima de la verdad. Como dicen en la película “si  no lo vio en tv, es que nunca sucedió”.
Como si de un producto se tratase, crean y estructuran varios montajes. ¿Quién mejor que un productor de Hollywood? Todos los elementos hasta el más mínimo detalle son analizados: eslóganes, colores, música, discursos, empatía…  pues necesitan una historia fuerte para mantener a la opinión pública entretenida. Son necesarios ingredientes como la manipulación política a través de los medios de información, confundir la realidad y la ficción en la pantalla, actuar con doble moral, sembrar el miedo, etc. Una guerra como resultado del fraude y de un sin fin de mentiras. El control permanente ejercido en las comunicaciones, manejándolas como si de una marioneta se tratase. Dejan la imaginación al poder a modo de película de “Hollywood” implantando un eslogan, una moda, un producto perfectamente creado para su distribución y venta. La realidad no es ni rentable ni es productiva, la “maleta bomba” funciona “es un fraude pero parece creíble”. Como dijo Platón: da igual cómo llegues, lo importante es llegar.
La sociedad es convencida por medio de las palabras y situaciones cargadas de significados emocionales. Nos aporta una visión de la influencia que ejercen los medios de comunicación en la sociedad de hoy en día. Los medios son formadores de la opinión pública, que tienden a monopolizar. Además es una crítica directa al sistema de comunicación global y de las industrias culturales que conducen al sistema un democrático despolitizado.

Alba Martínez Quintero (@Albabarambio)

¿Las últimas tiradas?

Paul  Starr abre las puertas de nuevo a la inquietante cuestión que hoy en día acosa al periodismo: ¿Es el principio del fin de la prensa escrita?
La prensa escrita lleva ocupando el día a día del ciudadano de a pie desde hace décadas. Ha conocido lo que es la competencia, el monopolio y ha tocado todos los temas que se podían tocar. Ha estado en lo más alto y en lo más bajo, se ha consolidado como un servicio necesario en la sociedad y a veces casi ha tocado fondo. Sin embargo, la prensa siempre ha sabido sobrevivir a la adversidad que este gremio tan efímero le ha producido. Siempre se escucha mucho eso de “renovarse o morir” y parece ser que esto siempre ha servido a la prensa como consigna a lo largo de su evolución. Desde los nuevos formatos de prensa hasta el surgimiento de nuevos medios de comunicación como la radio la televisión, y ahora internet. Este último puede que sea la causa definitiva de la desaparición a priori de este medio tan representativo del periodismo que es la prensa escrita. Pero como todo, tiene también otras causas.
Antes del estallido de esta crisis económica, la prensa empezaba ya a descender en picado en una crisis propia de la que aún es víctima. Los avances tecnológicos y el surgimiento de los nuevos medios audiovisuales han condicionado en demasía su situación en el mercado.  Los ingresos por publicidad disminuyen, los hábitos de compra diaria se cambian por consultas esporádicas por internet y la inmediatez y actualidad que ofrecen la radio o la televisión se convierten en duros competidores de la prensa escrita. Pero el principal enemigo del papel es la prensa “en línea”. La sociedad comienza a aparcar la información de los diarios para informarse sobre lo que acontece en el mundo a través de la red.
Pero esta aparente ventaja quizás no lo es tanto. El hecho de que cambiemos la información rigurosa y contrastada y el análisis e investigación que nos ofrece la prensa escrita por la información ubicada en foros, blogs o redes sociales, puede poner en peligro aquello que intentamos no consumir: desinformación. Ese extraño vicio de convertirse en periodista a través del rumor y de lo comentado puede llegar a convertirse en el sustituto del periódico diario, trabajado y contrastado. Esto pone de manifiesto el eterno debate ¿es internet la fuente definitiva para estar bien informados? Naturalmente no se niega la evidencia de que nos encontramos en una nueva era en el que los profesionales de la información utilizan internet como una de sus principales herramientas, pero no podemos dejarnos llevar tampoco por todo lo que se nos muestre en la web. Este hecho podría propiciar un paso atrás en lo que respecta a estar bien informados, algo que nos ofrece la prensa escrita.
Como ha querido dejar claro Paul Starr, la prensa siempre ha sido el heraldo de la información y del control de los gobiernos, aunque a veces no haya ejercido esa función correctamente.  Este género nos ofrece a diferencia de otros, profundidad, análisis, contraste e investigación, unas características que no pueden ofrecer otros géneros. Si bien es cierto que la radio y la televisión también nos proporcionan contraste y buenas fuentes, pero su inmediatez y su fugacidad constante siempre dejan a un lado la rigurosidad de análisis que ofrece la prensa. Estas características se pueden ver truncadas con el mal uso que hagamos de internet con respecto a la información.
Por otro lado, se plantean varias consecuencias con respecto a esta crisis de la prensa. Son muchos los diarios que se ven afectados por este declive de la prensa. Starr habla de EEUU, pero es un fenómeno que afecta a toda la prensa del mundo. La falta de ingresos supone la reducción de plantilla, lo que reduce la obtención y construcción de material informativo. Se suprimen las corresponsalías y algunos pasan sus tiradas de diarias a semanales. En definitiva, la calidad periodística de la prensa se está viendo mermada. Pero ¿es sólo una muestra de la futura extinción de la prensa en papel? Quizás no debamos ser tan dramáticos, es posible que no haya un final definitivo para los periódicos, puede que sólo se trate de reinventarse como siempre. Pero si existe un final, será causado paulatinamente por su férreo enemigo: internet. La red nos ofrece un sinfín de posibilidades informativas, pero podría suponer la desaparición de la prensa sobre la que soportamos realmente nuestro conocimiento sobre el mundo.
Esta crisis está afectando a muchos ámbitos. Empezando por los periódicos locales y regionales, que cuentan con la negativa de no tener muchos anunciantes, hasta los magnates de la prensa nacionales que poco a poco ve como bajan sus ingresos. Son estos gigantes los que se aplican el cuento al ampliar sus diarios al espacio web, poniendo en práctica procesos de convergencia para no quedar obsoletos.
Pero a pesar del poder de los gigantes escritos, ninguno es inmune a la crisis económica que vive el periodismo actualmente. Las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías están dejando en evidencia al caduco modelo industrial y de negocio que domina el sector. Los periódicos impresos se ven abocados progresivamente a la extinción. Desde medios como El País, se ha apostado por la convergencia como entendida como: “proceso multidimensional que facilitado por la implantación generalizada de las tecnologías digitales de la telecomunicación, afecta al ámbito tecnológico, empresarial, profesional y editorial de los medios de comunicación, propiciando una integración de herramientas, espacios, métodos de trabajo y lenguajes anteriormente disgregados, de forma que los periodistas elaboran contenidos que se distribuyen a través de múltiples plataformas” (Salaverría, Ramón y García Avilés, José: La convergencia tecnológica en los medios de comunicación: retos para el periodismo: 2008). El principal objetivo ha sido el de evitar la pérdida de puestos de trabajo.
Sin embargo, el problema está lejos de ser resuelto ya que desde 2008, Internet se ha consolidado como el único medio capaz de generar beneficios. Por ello, la pregunta que se hacen actualmente los directivos de estos periódicos es: ¿cómo seguir potenciando la versión online sin descuidar el tradicional producto impreso? Y si ni siquiera los ingresos en Internet, alivian la crisis del medio escrito, ¿cómo se puede asegurar su pervivencia? ¿Cómo sostener un negocio que se alimenta de unos ingresos publicitarios cada vez menores? Quien resuelva el enigma, habrá dado con la piedra filosofal para el futuro de la prensa

Raquel Martín Juan (@RachelMJ7)
Pilar Piqueras Corchano (@Karusa26)

lunes, 20 de febrero de 2012

Efectos de la Era Digital

La lectura y análisis del texto de Paul Starr nos marca dos ideas principales: internet hace gran competencia a la prensa escrita; sin embargo también apunta que la recesión económica ha intensificado: despidos, recortes salariales, recortes horarios… La época álgida del periodismo en  papel, tuvo su momento y se ha visto sustituido por alguna nueva tecnología. El negocio de los periódicos ha tenido cambios continuamente. No sólo la crisis ha afectado al periodismo de imprenta,  además a los medios audiovisuales, a los radiofónicos y en general las consecuencias son notables en todos los sectores laborales. De lo que sí nos hemos percatado es que el marco de la sociedad post industrial está cambiando. Al igual que la sociedad cambia, el enfoque debe cambiar. Pensemos que un sólo medio monopolizado en todos los ámbitos: publicidad, información, tasas de lectores y anunciantes etc. no da cabida a la heterogeneidad que con otros medios es posible, además de positivo. Internet ofrece lo que Paul Starr denomina “los aficionados a las noticias”, pero también contamos con blogs de opiniones diversas, páginas y web especializadas. Es importante distinguir entre periodismo  y periodismo ciudadano. Al igual que desaparecen los viejos medios, los nuevos aportan cualidades diferentes que hasta ahora no existían, como la web 2.0. Está claro que cualquier medio que desaparezca deja en el tintero algunas historias sin contar o como Rosentiel dice “gran parte de la vida norteamericana quedará en las sombras, nunca sabremos de qué no nos estamos enterando”. Pero con el paso del tiempo internet se desarrollará y tendrá cabida para más historias, noticias, documentales… que los que hoy nos ofrece. La calidad en internet es otro criterio que mejorará ofreciéndonos un tratamiento de la noticia más profesional, es lo que ha ocurrido en el transcurso del paso del tiempo con los medios de comunicación. Uno de los actuales problemas de internet es la cantidad de información que hay, lo que da lugar a desinformación. La calidad de los contenidos no depende de un medio u otro, depende de la rigurosidad con la que tratemos la información.
Es importante que el acceso a la información no esté limitado. Las noticias son noticias no deberían actuar como moneda de cambio, su misión es mantener a la población informada y llegar a crear una opinión pública libre y plural, es el derecho a informar y ser informados. El desarrollo tecnológico no debe estar reñido con buena información. La información debe estar por encima del entretenimiento y es tarea de los periodistas que los contenidos estén preparados para cualquier persona.
Al igual que muchos periódicos han sido subvencionados, internet podría ser otra fuente de información financiada para crear periodismo comprometido, riguroso y plural. Los encargados de fabricar noticias son los profesionales de la información, no los ciudadanos. Los usuarios de la red comentan las noticias, exponen sus ideas y opiniones; sin embargo esto se debe a que la era de la comunicación está cambiando y es así como en la actualidad el ser humano se relaciona en todos los aspectos de su vida. Al igual que en años atrás las noticas se comentaban en la plaza del pueblo, en la taberna etc., en la actualidad el medio es internet. Por otra parte las líneas editoriales de los diarios están  profundamente marcadas no son independientes. La mayoría ofrecen a sus lectores lo que quieren leer. El avance en internet es lento, pero gracias a las posibilidades que tiene, terminará dando información y líneas editoriales más variadas que el periodismo en papel. La mayoría de noticias que nos llegan a través de los distintos medios de información, son noticias compradas a grandes agencias de información, por tanto se podría decir que existe un control. En nuevos modelos de periodismo on line podemos obtener información directa de testigos, víctimas etc. para reportajes periodísticos, trabajos de investigación… Internet nos ha demostrado que puede funcionar como cauce democratizador, a través de las redes sociales, hemos comprobado la fuerza que tienen movimientos como el 15M. Por ello opino que ante los cambios que se suceden en la sociedad y al ritmo tan vertiginoso que vivimos, es importante poseer un medio de comunicación que no dependa de empresas privadas, ni públicas… Que internet sea un medio libre asegura de alguna manera que la comunicación sigue libre.

Otros Principios
Alba Martínez Quintero (@Albabarambio)