jueves, 5 de julio de 2012

¿Dónde está Rajoy?


Aumenta la desconfianza hacia el Gobierno al no convocar el debate sobre el estado de la nación


La decisión de Mariano Rajoy de no convocar este año el debate sobre el estado de la nación ha despertado tensiones en los escaños del Parlamento. Aún no se saben los motivos que han llevado al Ejecutivo a no realizar este debate en la Cámara Baja. Sin embargo, parece que la no convocatoria de este proceso  –que apenas gozaba de protagonismo en la sociedad- ha aumentado aún más si cabe, el descontento de muchos sectores de la población; empezando por los miembros del Congreso que forman la oposición, y terminando por una ciudadanía cada vez más aquejada del malestar que supone la fiebre de la crisis. Esta decisión tomada por un gobierno que firma los recortes en nombre de una herencia transmitida y austeridad puede suponer dos aspectos. El primero confiere a la puesta en evidencia de la transparencia que caracterizaba al PP en la campaña electoral. El segundo aspecto ahonda más en el seno del Congreso, que hace ver que el Gobierno falta al respeto a los diputados, o así quieren dejar claro el PSOE y el resto de grupos parlamentarios de la Cámara Baja. Son estos los que han hecho la petición de que este proceso esté obligado a hacerse por ley, pues el debate sobre el estado de la nación no figura en la Constitución.  Pudiera decirse que el señor Rajoy no está obligado legítimamente a dar la cara frente al Parlamento, pero ¿y éticamente? Esta ausencia de respuestas al Congreso por parte del Gobierno hacen aún más evidentes todas esas afirmaciones que acusan a Rajoy de ser el eterno ausente. Pero interiorizando aún más, se pone en duda la utilidad del Congreso como órgano de control.

Como se ha dicho, el debate sobre el estado de la nación no es un proceso constitucional, ya que no figura en la carta magna. Pero sí es un elemento democratizador que resulta ser un instrumento de control al gobierno y un mecanismo bastante útil para sintetizar y hacer un balance de la política efectuada por el gobierno durante el primer año de legislatura. Desde que en 1983 Felipe González llevase a cabo el primero, se han convocado 22 sesiones de este tipo, llevándose a cabo de manera simultánea, a excepción de ocasiones en las que se habían convocado elecciones. Rajoy parece usar este hecho como excusa para hacer oídos sordos a la petición de los diputados de realizarlo.

El PP se presentó a las pasadas elecciones con las consignas de transparencia y verdad. Comenzó su andadura en el gobierno tomando las medidas más duras que España ha tenido, poniendo en peligro aún más, el Estado del Bienestar con políticas de recortes y austeridad. A pesar de los daños sufridos, los españoles se lo perdonamos, relativamente –no quedaba otro remedio- porque somos conscientes de que vivimos tiempos difíciles, además de que esta vez se nos estaban diciendo las cosas tal y como eran, a diferencia del gobierno anterior.

Sin embargo, la nueva postura tomada por el señor Rajoy de esquivar, de evitar dar la cara y de huir del Congreso, está aumentando -aún más- el descontento y el cabreo del pueblo. A nuestro Jefe de Gobierno no le conviene rechazar el debate sobre el estado de la nación, pues su escasa aparición en los medios en los ámbitos políticos está debilitando su imagen de presidente comprometido con la nación, que pierde en favor de una cara mucho más esquiva. Esta postura tomada por el señor Rajoy parece romper con la premisa de confianza puesta en marcha en la campaña electoral.  No debería sin embargo, huir de un proceso democrático como este, ya que, a pesar de ser un recordatorio más de la dura austeridad que vivimos, es también una manera consolidar esa promesa electoral de transparencia, que ahora parece no estar cumpliendo. En otras palabras, realizar este debate supondría para el Ejecutivo un mal menor en comparación con huir sin más del gigante económico con forma de crisis que tanto nos atormenta a todos. A pesar de todo, parece que el Gobierno prefiere que se le acuse de falta de transparencia al negarse realizar el debate.

Obviamente, en la práctica este diálogo sirve de poco, pero se trata de un proceso en el que se puede discutir qué ha hecho mal y qué ha hecho bien el gobierno vigente. Este tipo de mecanismo otorga al Congreso la legitimidad y la capacidad legislativa de la que es poseedor. Aún así, la confianza en el Congreso y en el Gobierno de este país ha decaído considerablemente, y razones no faltan, ya que se tiende a pensar más en el partido que en el ciudadano, y a su vez, los partidos enfocan sus políticas pensando más en el voto del pueblo que en el mismo pueblo. Por eso es evidente que el Congreso no puede dejar pasar la ocasión de debatir, y el Gobierno no debe desechar esta opción, pues así demuestra la pluralidad que caracteriza a la Democracia. Pero paradójicamente, parece que la pluralidad no está de moda en un Parlamento que se ha acostumbrado a las mayorías absolutas y a rutinas políticas que perjudican a las minorías. Aún así, el debate sobre el estado de la nación no debería ser un asunto en tareas pendientes, pues es una ocasión perfecta para aclarar la política que está llevando España. Quizás sea esta la cuestión por la que al señor Rajoy le cuesta dar la cara. Nuestro presidente está ignorando que ha empezado a cavar su propia tumba.

Ahora más que nunca, la democracia en España debe adquirir el carácter dialógico de la que es merecedora. Procesos como el debate del estado de la nación son mecanismos útiles para que en nuestro país se dejen a un lado los partidismos y se pongan en la mesa las ideas de consenso y debate. El Ejecutivo, que lleva utilizando el recurso de transparencia desde el inicio de la legislatura, no debe dejar caer en saco roto sus promesas de sinceridad. No debe pasar por alto un debate como este, pues entonces, estará pasando por alto a su vez a la Cámara Baja y a sus miembros. Si el discurso de la herencia transmitida ha quedado ya obsoleto, mucho más deplorable es la actitud escapista que está tomando Rajoy con respecto a dar respuestas. Si no realiza el debate, que para él es un mal menor, estará dejando cada vez más claro que es preferible cerrar los ojos y no mirar el muro, que mirarlo y derrumbarlo. La situación económica no es favorable para España y al Gobierno lo que más le conviene ahora es garantizarse credibilidad, algo que irá perdiendo si no convoca el debate.

Sería demasiado tremendista decir que nuestro presidente se esconde más que Wally. Esperemos no tener que preguntar nunca ¿Dónde está Rajoy?


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Raquel Martín Juan
(@RachelMJ7)

viernes, 18 de mayo de 2012

Un euro, 166 de las futuras pesetas


Hablando desde la ignorancia, puedo considerarme una de tantas personas que oyen día a día los conceptos tipo prima de riesgo, endeudamiento, déficit, etc. Como una de tantos, me cuesta asociar todos estos conceptos para aclarar la idea de crisis, pero igualmente, como una de tantos, fracaso en el intento de configurar un conocimiento del tema. No soy economista, soy ciudadana de a pie, con un pie en la facultad y otro en el INEM, y cuando pregunté a un experto, “¿Qué me cuentas de la crisis?”, él me contestó: “lee”. Y sí, leer es ahora mismo un foco de luz bastante esclarecedor. Leyendo las aportaciones de los compañeros puedo comprender por qué está España como está.
España no va bien, hace mucho que todos entendimos que no iba bien y aún así, nos empeñamos en hacer que vaya a peor. Todos tenemos ya la palabra crisis entre ceja y ceja y parece imposible sacarla con las pinzas de la austeridad.
La crisis económica empezó hace ya una década, tras los atentados del 11S. EE.UU. puso a los pies del mundo el acceso a créditos libres y tipos de interés bajos para uso y disfrute de las empresas para que a estas les fueran bien las cosas. España se apuntó un tanto y Aznar tuvo la brillante idea de fomentar la construcción a toda costa (nunca mejor dicho) en nuestro país. Todos los empresarios españoles se subieron al carro sostenido por ladrillos y empezaron a invertir en el suelo español. La cosa iba bien: la vivienda estaba por los suelos, y todos nosotros podíamos comprar un hogar. Pero este hogar era insostenible y el tiempo dio la razón a esta afirmación. El precio de la vivienda empezó a subir con el paso de los años debido a la excesiva demanda, y los españoles seguían cobrando el mismo sueldo que años anteriores (mucho menos en comparación con el precio del suelo), lo que supuso un desequilibrio en la economía del país. Fue el momento en el que los bancos y sus concesiones de créditos entraron en escena. Los requisitos para la concesión de créditos empezaron a suavizarse, lo que permitió a muchos obtener capital para subvencionar su casa, pero este castillo de naipes empezaba a tambalearse y pronto se derrumbaría. Al estallar la crisis en Norteamérica, la UE se echó a temblar, pues como bien se dice, si EE.UU. estornuda, Europa se resfría, y efectivamente, los europeos cogimos una gripe (y no precisamente la A) de la que aún tratamos de recuperarnos.
Pronto supimos la gran catástrofe: EE.UU. estaba en crisis. Tal como pronosticaba el economista Nouriel Roubini, fuimos de una crisis financiera a una de divisas, pasando por la económica y fiscal. El testimonio, recogido por Samuel Carcar en un artículo de opinión de El País, advierte de manera catastrofista la inminente caída de los mercados que resultó ser una arrolladora realidad.
Con la caída del Lehman Brothers se procedió un rescate histórico de la banca estadounidense de 700.000 millones de euros, lo que empezó a hacer temblar las bolsas europeas. Así, la crisis llegó también al continente europeo, dejando a los países del euro tiritando y con  la soga al cuello, pues la moneda común empezó a devaluarse y empezó a hacer quebrar las bolsas de los países más sesgados, propiciando el rescate de los más débiles como Portugal, Irlanda y Grecia –recientemente, el empeoramiento de la situación económica de este último está propiciando su inminente salida de la zona euro-.
Se hacen hipótesis y se intentan buscar explicaciones sobre por qué esta crisis sigue entre nosotros y por qué aún no ha desaparecido. Los expertos predecían que pasarían muchos años hasta vernos totalmente recuperados, pero la situación parece no mejorar. En un artículo publicado por Zsolt Darvas se baraja lo que éste ha llamado Las 10 raíces de la crisis, intentado aproximarse a este por qué de las cosas e intentado proponer soluciones. Entre esas raíces, Darvas nos habla de falta de mecanismos para adaptarse al ajuste estructural (a excepción de Alemania), de pedir disciplinas únicamente a los Estados y no al sector privado -lo que propició un desequilibrio- y entre otras cosas, que estamos ante una crisis no sólo financiera o fiscal, sino de gobernanza. Y es que, tal vez, la solución se encuentre en este último factor: tal y como afirma Darvas, como comunidad de moneda única que somos deberíamos tener una relación de cooperación, no de dependencia. Darvas habla de que una posible solución, y es la creación de una federación bancaria, apostando por la centralización de la toma de decisiones, regulación y supervisión. Idealizando una unión entre Estados, se procedería a la creación de un eurobono que emitiese títulos comunes en vez de títulos soberanos. Sin embargo, y aunque parece fácil de conseguir, esta idea resulta ser una utopía a causa de la falta de unión entre nuestros queridos Estados miembros. Alemania, con Merkel a la cabeza y con la ayuda de Francia, -el temido matrimonio Merkozy- sale adelante haciendo que ahora todos los países miembros de la zona euro dependamos casi por entero de ella. Estando en una comunidad de moneda única, lo natural es que los Estados miembros nos ayudemos los unos a los otros, más que nada porque como uno caiga, caerán el resto (algo que ya está pasando).
Sin embargo, la naturalidad y la solidaridad no es algo atrayente para los gobiernos, y salvarse el pellejo es más rentable. Y hoy en día estamos asistiendo todos a una dictadura económica otorgada por los alemanes. Las decisiones ya no se toman en Bruselas: se cocinan en Berlín y se sirven en la sede de la UE.
 Ahora todos obedecemos y callamos, o eso parece que hace nuestro gobierno. Desde las altas esferas de la UE nos llegan unas medidas asfixiantes, pero que, por nuestro bien, debemos desempeñar. Se nos pide cumplir el objetivo de un déficit del 3% y parece que no conseguiremos bajar del 6,4%, todo esto habiendo sacado las tijeras. Está claro que los recortes en sanidad y educación o la subida del IVA son sólo un aperitivo de las penurias que los españoles tenemos que comer aún. Para más inri, las queridísimas agencias Moody´s o SP parecen dar el abrazo mortal, quitando a España confianza y credibilidad. Quizás Europa debería dejar a un lado los fatídicos pronósticos de agencias americanas para que no nos echemos a temblar cada vez que veamos si la prima de riesgo sube o baja.
Los Estados miembros se ahogan, los objetivos no se cumplen, nos encontramos en una espiral que parece no tener fin, y seguimos intentando que nadie tire de nuestra manta para no caer con el equipo, obviando que la dependencia no es el camino definitivo, y que si no comprendemos este concepto, acabaremos todos con el síndrome de la gata loca (Ángel Luis López, ddclm.com), nos seguirán haciendo daño y nosotros lo consentiremos.
Esta situación pone muy difícil la búsqueda de soluciones, de momento sólo vemos recortes y falta de cooperación, ¿Nos espera un desenlace como el de Grecia? ¿Está España al borde del rescate? ¿Acabaremos nosotros diciendo, “1 euro, 166 de las futuras pesetas”? Parecen preguntas apocalípticas, esperemos acabar respondiendo que NO.






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Raquel Martín Juan (@RachelMJ7)

martes, 15 de mayo de 2012

“Follow the Twitter”


Internet ha revolucionado el mundo de la comunicación tal y como lo conocemos hasta ahora. Las últimas generaciones hemos crecido con un cambio en el mundo de la interactividad y del concepto de comunicación. Todo el mundo habla de que los medios de comunicación convencionales han pasado a un segundo plano gracias al nacimiento de la blogosfera. Los usuarios mantienen su atención a los medios convencionales, pero cada vez son más los que asisten a la consulta de web o blogs donde encuentran cualquier opinión e información  sobre cualquier tema.
La existencia de la comunidad internauta y la blogosfera favorece la transparencia del poder ya que internet es fuente de opiniones sin censura (exceptuando Estados no democráticos). Internet se ha convertido en la representación de la opinión pública, por eso no es de extrañar que los gobiernos se hayan subido al carro de las nuevas tecnologías: renovarse o morir.
La configuración de las redes sociales  organiza hoy en día la esfera pública, ya que es la cuna de todas las opiniones y mensajes. Los usuarios cada vez utilizan más estos puntos de encuentro para lanzar mensajes directos y conocer cualquier tipo de información fragmentaria. Las redes sociales ofrecen al usuario la actualidad más inmediata y directa. Las nuevas generaciones tendemos a usar más estos medios debido a su inmediatez y también a que ofrecen un abanico de fuentes y una mayor transparencia que los otros medios.  Además la existencia de este tipo de redes ofrece la comodidad combinada con entretenimiento e información.
Obviamente este tipo de tendencia ha sido el vehículo idóneo para los diferentes sectores políticos, que se han apuntado al tanto renovándose a la hora  de elecciones. Los atentados del 11M fueron una prueba palpable de que internet empezaba a calar hondo en la sociedad. En años posteriores: 2007 y 2008, con las elecciones autonómicas y generales surge ya el impulso de las campañas electorales a través de internet y vídeos propagandísticos. Recientemente hemos comprobado en las últimas elecciones el aumento del uso de las redes sociales, de blogs y de páginas web por parte de los candidatos. Tanto Rubalcaba como Rajoy tienen ya sus perfiles en Twitter, como muchos otros políticos, donde hacen llegar a sus seguidores (más bien followers) su agenda diaria y sus opiniones sobre los asuntos que ocupan la agenda mediática.  Twitter ha sido probablemente, la red social más utilizada por los candidatos y por su aparato propagandístico, y ha resultado muy útil, ya que los textos de no más de 160 caracteres son apropiados para lanzar mensajes directos y concisos, justo lo que necesita un político.
Pero Twitter no se ha convertido en el instrumento idóneo para la política solamente. Millones de usuarios de internet tienen hoy en día una cuenta en Twitter. Tanto las generaciones más tempranas como los más veteranos se han apuntado a esta innovadora red social que no conoce límites de edad. Palabras como twittear, trend topic, follower o hashtag se han convertido en el pan nuestro de todos los twitteros que todos los días inician sesión en esta red. Tener un perfil en Twitter suele vincularse a un nivel de cultura general mínimo y es también una de las redes más usadas por todos los profesionales de la comunicación en el mundo. Twitter ofrece simultaneidad e inmediatez en un número limitado de caracteres y hace las funciones de biografía y cronología del usuario, pero también fomenta el debate y el conocimiento a través del uso de hashtag (colocación de la famosa almohadilla #).
Sin embargo, Twitter no deja de ser otra red social más, que igual que abre las puertas del usuario al mundo, también abre las puertas del mundo a la intimidad del usuario. Si bien es cierto que nosotros decidimos qué escribimos y cómo lo hacemos. Pero también acabamos siendo sin quererlo, esclavos de lo que escribimos y muchas veces eso puede hacer que nos signifiquemos en algunos sectores o estereotipos de la sociedad.
Un ejemplo práctico de cómo podemos convertirnos en esclavos es la parodia que la serie de dibujos Futurama, de Matt Groening hizo sobre el uso de Twitter y de el Iphone. El capítulo Attack of the Killer App, muestra cómo nos convertimos en esclavos de las modas, en este caso Twitter. Esta red social es la tendencia mundial en comunicación internauta y es inevitable que todo twittero se esfuerce por conseguir seguidores y hacerse un hueco en la comunidad twittera. Futurama desvela esta intención a través de una apuesta entre los personajes de Bender y Fry para conseguir más seguidores en Twitter. Todo bajo el marco del nuevo teléfono móvil conocido como EyePhone, de la marca Mum. La parodia comienza cuando la dueña de la marca Mum decide dominar el mundo a través de la aplicación Twitcher instalada en todos los EyePhone.
Como se entiende, la parodia roza el surrealismo, pero no deja de ser cierto que podemos llegar a convertirnos en verdaderos esclavos de las redes sociales y de la blogosfera si no hacemos un uso adecuado de estos. Twitter, al igual que el resto de las redes sociales, es un instrumento perfecto para la comunicación y obtención de información inmediata y simultánea, por eso es necesario conservar el verdadero principio (quizás el más ético) por el que somos usuarios de Twitter: la comunicación.








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Raquel Martín Juan (@RachelMJ7)

El ala oeste de la Casa Blanca.



El ala oeste de la Casa Blanca (The West Wing) es una serie americana que refleja el trabajo que lleva a cabo un verdadero equipo de gobierno. Concretamente, narra la historia del presidente del partido demócrata de los Estados Unidos de América, Josiah Bartlet. La serie, creada por Aaron Sorkin, consta de 7 temporadas, se lanzó en el año 1999 y se desarrolla en los despachos, salas y pasillos de la Casa Blanca.

En la primera temporada de esta serie, podemos descubrir el gran despliegue de profesionales que se esconde detrás de cada gobierno. El presidente es el principal representante, sin embargo la mayoría del trabajo lo realiza su equipo. Éste trabaja en el Despacho “Oval”, situado junto al Presidente de los Estados Unidos, y se encarga de llevar a cabo todas las estrategias de comunicación para sacar a flote a su partido y mantener la popularidad frente al público, es decir, seguir conservando su poder. Deben afrontarse a cuestiones de todo tipo: económicas, sociales, culturales, y como no podía ser menos, políticas. Todo su equipo cumple con los requisitos exigidos para formar parte de él: conocen los valores del organismo político, la trayectoria del mismo, el sistema de medios al que se enfrentan, la sociología y el sistema electoral, los instrumentos de trabajo (encuestas y estadísticas), y se muestran empáticos y extrovertidos.
La labor periodística es muy influyente en las funciones de su equipo, ya que lo principal es la imagen que se muestra al exterior. Cualquier problema es maquillado o resuelto antes de que pueda llegar al resto del mundo. De eso se encargan sus miembros:
-Abigail es la Primera Dama, es decir, la mujer del presidente del país. Su función es acompañar a su marido en la representación de las ceremonias oficiales.
-Charlie es el Ayudante Personal del Presidente, es decir, su asistente personal. Su función es trabajar mano a mano con la secretaría personal del Presidente para asegurar el correcto funcionamiento de todas las actividades que se desarrollen.
-Leo es el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, íntimo amigo y mano derecha del Presidente. Ocupa el puesto más alto dentro de las oficinas ejecutivas del gobierno estadounidense: se trata de ministro coordinador y administrador, un órgano de colaboración y ejecución que atiende los negocios de la Nación.
-Josh es el ayudante de Leo.
-Donna es la ayudante especial de Josh.
-Toby es el Director de Comunicaciones de la Casa Blanca. El cargo que ocupa le exige la dirección y ejecución de la política informativa del Gobierno y su Presidencia. Asume funciones como la elaboración y difusión de los comunicados de la Presidencia, la asistencia y organización de actividades públicas, y las relaciones con los medios de comunicación.
-Sam es el ayudante de Toby.
-Will es el ayudante de Sam.
-C.J. es la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, y su tarea consiste en informar y transmitir todo lo correspondiente a las actividades de la presidencia. Se ocupa de cuidar meticulosamente la imagen que se pueda dar del gobierno, encubriendo cualquier incidente que se pueda producir para que no salga a la luz.
-Mandy es la joven Asesora de Medios de la Casa Blanca, y su trabajo es canalizar la información del gobierno de cara a los medios de comunicación.

Este amplio equipo además de ocuparse de los asuntos más importantes del Gobierno, también desempeña su papel como asesor. Cada uno de los discursos que tiene que dar el Presidente son escritos y repasados por los miembros de su equipo. Incluso los mensajes más insignificantes, como felicitaciones de cumpleaños, son escritos por el equipo y firmados por el Presidente. El modo de actuación del líder del gobierno también es preparado meticulosamente: cada expresión que debe hacer para simpatizar con el público, cada gesto, movimiento… Todas sus acciones, tales como quitarse la chaqueta en medio de un acto, dónde debe ponerla, si debe llevar micrófono en mano o puesto en la camisa, etc., son planeadas.

Los periodistas de la Casa Blanca se encargan de asistir a las ruedas de prensa realizadas por C.J., y escribir después para los principales diarios y revistas del Estado (New York Times, Washington Post, la revista Thimes, Dallas Morning News…). En la serie el periodista que destaca y forma parte del reparto protagonista es Dani.
Por otro lado existe un equipo paralelo menos desplegado en la Casa Blanca: el de la Primera Dama. Éste se ocupa de todos los asuntos de la mujer del Presidente y de sus actos, y en ocasiones, pueden haber confusiones o “luchas” por diferentes intereses entre los dos equipos.

Otro aspecto a destacar es el peligro al que se exponen. Dentro de la Casa Blanca hay una gran cantidad de agentes de seguridad, sus miembros deben ir escoltados y, en concreto en la serie, Zoey (la hija de 19 años del Presidente) es un blanco que recibe cartas de amenaza. Zoey debe ir siempre escoltada por una agente personal de la policía secreta, que la acompaña las 24 horas de su vida universitaria. El motivo de las amenazas que recibe la hija del Presidente es su relación amorosa con Charlie (recortemos que es el Ayudante Personal del Presidente). Éste chico es un joven de color, y por ello dos presuntos jóvenes neonazis de 15 años planean un atentado contra ellos, que se desarrolla en el último capítulo de la temporada.
Con este incidente comprendemos el peligro al que están expuestos los familiares del Presidente del Gobierno. Éste ya manifiesta en ocasiones durante la serie el miedo que siente de que en cualquier descuido puedan secuestrar a su hija y extorsionarle con alguna cuestión de Estado, en el que tenga que decidir entre su país o su hija.

En su trayectoria total, esta serie ha conseguido tres Globos de Oro y 26 Premios Emmy, entre ellos el de mejor serie dramática, mejor actor, mejor actriz, mejor guión, mejor director, etc., y no es para menos. El ala oeste de la Casa Blanca es una serie muy interesante, sobre todo para los amantes de la política y el periodismo. Se trata de una producción muy enriquecida a nivel intelectual, y de hecho, en ocasiones cuesta un poco llegar a entender algunos de los diálogos, puesto que hablan en términos económicos o políticos. Sin embargo, también consigues aprender muchos procesos que hasta entonces no te habías cuestionado. Como futura periodista, me ha encantado ver cómo es el día a día de un profesional de la comunicación de ese rango, y la verdad es que es apasionante. Ayuda a mostrar de alguna manera al público que todavía no sea consciente de ello, de los entresijos que se dan en cualquier gobierno: tenemos una imagen de un  presidente que en realidad solo es una construcción que nos han hecho creer. El verdadero mérito reside en todo el equipo que son los que hacen la mayoría del trabajo. A nivel artístico tiene muy buen montaje de escenas, guiones maravillosos, y música muy amena.
En definitiva esta serie que en principio pensaba que no me iba a enganchar, me ha sorprendido gratamente. Tras haber visto la primera temporada, me he quedado con ganas de más y continuaré viendo el resto de temporadas. Desde mi punto de vista, la recomiendo a los seguidores de la política, el periodismo, y a todos los interesados en las buenas producciones en general.




Otros principios.
Cristina Barba Martínez (@Criskat9)

domingo, 6 de mayo de 2012

La diplomacia pública en la OTAN


Diplomacia: “Ciencia o conocimiento de los intereses y relaciones de unas naciones con otras”. Así define el diccionario de la Real Academia Española este vocablo, muy relacionado con la gestión de las relaciones internacionales.

Desde el punto de vista histórico, el término “diplomacia pública” fue acuñado por primera vez en los EEUU en 1965, en el marco de la Guerra Fría, por Edmund Gullion, decano de la Fletcher School of Law and Diplomacy de la Tufts University. En la década de los 70, este término fue utilizado por el Gobierno de los EEUU para designar a aquellos programas dirigidos a influir sobre la opinión pública exterior. La institución encargada de la diplomacia pública norteamericana hasta los años 80 fue la United States Information Agency (USIA), desmantelada tras el fin de los regímenes comunistas.

Además de ser el principal centro emisor de la diplomacia pública, los Estados Unidos también han sido el objetivo diplomático de otras muchas naciones. Este interés se basaba en el contexto de la Guerra Fría ya que ambos bloques mantenían una tensión permanente por temor a un ataque.

Hoy en día, la diplomacia pública sigue siendo una pieza clave de todos los Estados, pero  también de muchos organismos transnacionales como la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Se trata de organización internacional de carácter militar fundada en 1949. Nació en plena Guerra Fría con el objetivo de frenar el afán expansionista de la URSS. Pese al fin del conflicto, continúa con su actividad. Actualmente, el papel de la OTAN consiste en garantizar la seguridad de todos sus miembros, defender los valores que constituyen la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho y contribuir en la paz y la estabilidad en el mundo. O al menos, eso es lo que pretenden.
También se encargan de potenciar las relaciones entre sus miembros y los contactos con otros países, por lo que la gestión de su imagen exterior es fundamental. De ello se encarga la División de Diplomacia Pública:
“La División de Diplomacia Pública de la OTAN cubre todas las actividades que contribuyen a promover la imagen de la Alianza entre una variedad de audiencias, estableciendo redes de relaciones con círculos políticos,
diplomáticos,administrativos y académicos para formar relaciones cooperativas”.(Departamento de Diplomacia Pública de la OTAN).

Esta división fue creada en 1999. Además de cuidar la imagen de la organización, también “es responsable de la información a un público amplio sobres las actividades y políticas de la OTAN, para lo cual desarrolla contactos con los medios, la página web, publicaciones, seminarios y conferencias, y un programa científico”. Para ello, esta División se encarga de organizar diversos actos públicos, gestionar los contactos entre los socios y elaborar una revista de actualidad política llamada NATO Review.

La División está formada por: Estudios de televisión y radio, oficinas de información en Moscú y Kiev, la Academic Affairs Unit para los proyectos de intercambio científico, una red de oficiales entre los países miembros, un servicio integrado de datos y diversos programas como el Comité de Seguridad a través de la Ciencia.

En resumen, su principal objetivo es generar confianza y aumentar la cooperación entre los Estados miembros y los no miembros para lograr acuerdos que respondan a los intereses generales de la organización.

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Pilar Piqueras (@karusa26)

Verdad verdadera